Wednesday, September 12, 2012

Servicio al Cliente


Quizás esto sea una mera continuación al post anterior, quizás esto sea mi forma de desahogarme, o quizás simplemente sea más salami. Puesto que todo empleado de servicio al cliente se ha leído y ha aceptado como única realidad el Manual del Empleado Dominicano entiendo necesario exponer mis ideas sobre el Gran Servicio al Cliente evidenciado en nuestra queridísima jungla.

Como supuesta sociedad estamos totalmente convencidos de que no merecemos ser atendidos o tratados de manera digna por las empresas a las cuales pagamos por sus servicios. Parecemos creer estar en la obligación de proveerle el servicio llamado “pago” a estas empresas, sin recibir la debida retribución. Quizás simplemente seamos conformistas, por lo que estamos satisfechos con el más mínimo servicio que nos provea cualquier empresa, sin importar que estemos pagando un monto ridículo por el mismo.

Aceptamos como norma absoluta presentarnos en cualquier negocio y esperar que los empleados terminen de hablar por el celular o simplemente se harten de bailar “ponme to’ eso pa’lanete”, antes de solicitarles su ayuda. Pero no nos detenemos ahí, hemos llegado a prohibir cualquier tipo de reclamo por parte del cliente al proveedor. Entendemos que esto es una especie de pataleo necio y simplemente una conducta inaceptable.

Tengo para informarles mis queridos lectores, que si algún día pensamos tener un servicio al cliente eficiente, y digno de nuestro dinero, debemos ser exigentes con ellos. Esto implica hacer el esfuerzo mínimo para no ser conformista, y tener que “coger la lucha” de lidiar con ellos. Implica esperar en fila mientras la persona en frente desahoga su furia con quien sea que lo esté atendiendo. En fin, implica ser necio y exigente, pero sobre todo muy paciente. Por lo que esta en nosotros (los clientes/usuarios/infelices que pagamos) si queremos un mejor servicio.

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