Soy de los que piensa que todo
exceso crea inmunidad. En el caso de la violencia esta se refleja en la
indiferencia. Cada día quedamos menos sorprendidos ante actos violentos, hasta
el punto que esta parece totalmente normal. A pesar del miedo que nos causa, no
nos sorprendemos al escuchar la triste historia de una victima cualquiera que
por tener un celular perdió la vida. Parece habitual que una persona entre a un
inmueble ajeno y mate a sus propietarios en búsqueda de dinero. Por más marchas
que hagamos no nos asombra leer cifras que indican que en 365 días son
asesinadas más de 200 mujeres.
No podemos limitarnos al
argumento de contratar más policías, de modificar las leyes para agravar las penas.
Sino que debemos analizar porque tenemos delincuentes, y que hace que estos
sean asesinos, y que los hace violentos. Si hacemos esto, parte de nuestra
conclusión indicara que no existen suficientes posibilidades de crecimiento
humano en nuestra isla, por lo que para lograr algún tipo de superación algunos
tornan a la delincuencia. Si entendemos que vivimos en una sociedad que obliga
algunos a delinquir, entonces debemos analizar que hace que estos lo hagan con
violencia? Que hace que una persona
decida matar a su victima para robarle?
Al responder esta pregunta colocaríamos
parte de la culpa en el en nuestra educación mediocre, nuestras leyes y
policías, en fin en el sistema. Entonces si la sociedad hace delincuentes, el
sistema los hace violentos? Puede ser… Digo que puede ser, pues no he hecho
algún estudio que compruebe mi teoría, pero la sostengo puesto que intento
ponerme en los píes de los delincuentes. El autor de un asalto no solo coge el
riesgo de ir a la cárcel, sino que a su tumba. Si este hará todo lo posible por
lograr su objetivo (robar), pondrá más esfuerzo al saber que si es capturado
con vida por la policía este recibirá tremenda golpiza por estos, y eso es si
logra salir con vida. Ante una policía que no piensa dos veces antes de disparar,
al delincuente no le importara mucho la vida de su victima, si esto implica
lograr su objetivo.
No podemos santificar o
victimizar a nuestros delincuentes y limitarnos a alegar que estos simplemente
reaccionan ante la violencia ejercida por la policía, puesto que los policías
pudiesen alegar lo mismo. He escrito de esto en posts anteriores, y algún día
debemos entender que seguiremos teniendo una policía violenta y mediocre si a
su componente humano le pagamos un sueldo infrahumano. De hecho estos pudiesen
alegar que la sociedad los obliga a ser así.
Estoy totalmente en contra de la
violencia de género, pero a la vez estoy en contra de las marchas y del énfasis
que se le ha dado a la violencia contra la mujer. Es cierto que esta ha
incrementado drásticamente, no voy a pretender argumentar lo contrario, las
cifras están ahí. Pero no es menos cierto que en sentido general la República
Dominicana se ha vuelto más violenta en los últimos años. Hace 15 años no se
veían tantos robos con homicidios, u homicidios por robos (si así prefieren
llamarle), como hoy en día, ni hablar de las muertes por drogas, tampoco era
común que la policía encontrara cuerpos totalmente descuartizados, como una
especie de rompecabezas humano. Reitero, la violencia contra la mujer es
totalmente repugnante, pero no podemos intentar tapar el sol con un solo dedo,
tampoco podemos limitar el problema de la violencia a la violencia de género. Lo
cierto es que como sociedad, parece que el uso de la palabra ha fracasado y nos
hemos tornado en bestias salvajes.
Es bueno criticar, porque de
alguna forma u otra eso ayuda a reconocer el problema, pero de nada vale si no
se buscan posibles soluciones. Así como la gran gama de problema que nos
afecta, la solución a este no es nada fácil, requiere de mucho tiempo,
recursos, pero sobre todo esfuerzo. Esfuerzo de todos, fuese bastante
conveniente pagar nuestros impuestos, y que en cambio todos nuestros problemas
quedaren resueltos, pero lamentablemente ningún gobierno cuenta con una varita mágica.
Todos sabemos que no fue magia la manera en que el nuestro desapareció nuestro
dinero…