Monday, January 2, 2012

Si tuviera que describir a la República Dominicana, diría que es una selva que lucha arduamente por hacerse pasar por un país. Supongo que eso me convierte en alguna especie de animal que imita constantemente a los seres humanos. De ser así, creo que seria un chihuahua, puesto que estos perritos, tienden a ser pequeños, bullosos y sumamente pendejos. No soy bulloso pero si me encanta hablar disparates y privar en sabelotodo.

Realmente no pretendo escribir sobre los animales y sus similitudes con los seres humanos, hoy intentare escribir de nuestro Estado como Entidad Privada. Hace algunos años un ser humano (hoy satanizado) conocido como Trujillo, logro recaudar una tremenda fortuna. De hecho para su época llego a ser uno de los hombres más ricos en el mundo. Claro esta, que su fortuna provenía del pueblo dominicano, puesto que toda institución “pública” no era más que otra empresa propiedad del Jefe.

Al tener un dueño especifico estas tenían un doliente, y vaya que doliente, por lo que todas tenían que estar muy bien administradas, de forma tal que le produjeran ingresos a nuestro queridísimo dictador. Claro esta que era una situación totalmente distinta a la actual, y todo aquel bajo aquel régimen autoritario estaba obligada de una forma u otra a utilizar o consumir los productos o servicios ofrecidos por sus empresas, por lo que le muy bien a sus negocios.

Hoy en día la realidad de nuestro Estado es totalmente distinta. En la gran parte de sus instituciones existe una amplia gama de animales (estos son muy engañosos y se hacen pasar por seres humanos y empleados) que no hacen nada, por lo que ofrecen un pésimo servicio. De paso están dirigidas por otros animales cuyo único propósito es lucrarse a gran escala. Si vemos esta situación desde el punto de vista de un particular podemos decir que ser político en nuestra selva (requisito principal para luego ser funcionario y estar al mando de una institución publica) es como ser un empresario. Por lo que un político no es más que un empresario a nivel publico. El trabajo del empresario consiste en ofrecer algún servicio o bien al publico. El trabajo del político consiste en ser un lambón, plaga, hijo de la gran puta atraer a la gente vendiéndole una idea, vendiéndole un supuesto servicio que este ofrecerá cuando logre estar en la empresa (El Estado). La diferencia esta de ofrecer un mal servicio el empresario pierde al cliente o no le pagan, el funcionario puede ser cambiado de institución, puede cambiarse de partido, y rara vez (pero supuestamente ocurre) es removido de su cargo.

Al ofrecer un pésimo servicio tanto las empresas privadas como las instituciones públicas pierden clientes, lo que se traduce a pérdida de beneficios. La diferencia esta en que de las instituciones públicas no hay escapatoria.

Imagínense un país en el que el Estado funcione como una empresa privada en vez de cómo un ladrón a gran escala. Un país donde usted elija los servicios que usted quiera y de igual forma pague por los mismos, en vez de un mundo donde usted tiene que pagar por los servicios aunque usted nunca les de uso. O que tal imaginarse un Estado eficiente? Soñar no cuesta nada.

Hoy no puedo descifrar mi cabeza, por lo que no puedo darle la conclusión apropiada a este post. Feliz Año Nuevo!

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